MORENA EN SU ENCRUCIJADA

MORENA EN SU ENCRUCIJADA

El PRI durante el gobierno de Díaz Ordaz fue cómplice de sus crímenes.  La responsabilidad del Presidente de la masacre del dos de octubre de 1968 fue avalada y alabada por los corifeos del régimen.  Uno de ellos que nunca se disculpó por su cínica lisonja fue Porfirio Muñoz Ledo quien durante el Quinto Informe Presidencial en 1969 dijo: “Como miembro de este partido y como mexicano que confía honestamente en el texto del V Informe que el valor moral y la lucidez histórica con que el Presidente de México reitera su confianza en la ‘limpieza de ánimo’ y en la pasión de justicia de los jóvenes mexicanos”  Nunca corrigió el personaje su elogiosa referencia a la barbarie cometida.

 

Tampoco hubo señalamiento crítico alguno a la matanza estudiantil del diez de junio de 1971 ya durante el gobierno de Luis Echeverría   Quizá ese fue un mérito institucional para que llegara a ser Presidente del partido de estado.  En 1975 al frente de esa organización política orquestó Muñoz Ledo el fraude mediante el cual despojaría a Alejandro Gascón Mercado la gubernatura de Nayarit que había ganado electoralmente.

 

El PRI organizó la Operación Fakir con estudiantes de la Universidad de Guadalajara quienes durante varios días se encerraron en la sede electoral estatal y cambiaron las boletas para ungir al Coronel Flores Curiel.  Gascón venía de una exitosa gestión como Presidente Municipal de Tepic, cargo al que había llegado con el apoyo del Partido Popular Socialista (PPS) heredero de Vicente Lombardo Toledano pero ya en ese entonces controlado por Jorge Criushank García quien sin rubor alguno canjeó el reconocimiento del fraude priista por una Senaduría por Oaxaca.  Quien fraguó la traición fue el entonces Presidente del PRI Porfirio Muñoz Ledo.

 

Para Muñoz Ledo la historia de las lucha por la democracia empezó en 1987 cuando junto con Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y otros ilustres personajes formaron la Corriente Democrática del PRI inconformes por la nominación inducida por Miguel de la Madrid, de Carlos Salinas de Gortari.  De los crímenes del pasado nada había que hablar.  Por eso su silencio durante todos estos años al respecto de las guerra sucia que López Portillo desató en contra de los jóvenes guerrilleros.

 

En noviembre de 1981 discrepé de Heberto Castillo y de Demetrio Vallejo Martínez quienes no quisieron concretar la unidad de las izquierdas que se fraguaba entonces con la fusión del Partido Comunista Mexicano (PCM), Partido Socialista Revolucionario (PSR), la Unidad de Izquierda Comunista (UIC),  el Movimiento de Acción Popular (MAP) y el Partido del Pueblo Mexicano (PPM).  Un grupo de dirigentes del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) renunciamos a esa organización para sumarnos al Partido Socialista Unificado de México (PSUM).  Milité ahí casi cuatro años pero junto con el equipo dirigente de Gascón renunciamos al mismo por discrepancias en la línea y en la forma de conducción y llamamos a formar al Partido de la Revolución Socialista (PRS).

 

En el PRS participé como dirigente de 1985 hasta 1988.  Cuando emergió la insurgencia cardenista  conversé con Gascón para proponerle sumarnos al Frente Democrático Nacional (FDN). Él vaticinaba que iba a ganar “el hijo del General” pero que no podía participar en la misma organización donde estuviera Muñoz Ledo.  No olvidaba el fraude de trece años atrás y nunca lo perdonó hasta su muerte acaecida en 2005. 

 

Muñoz Ledo como todos los seres humanos es un personaje de luces y sombras. Fue protagonista de memorables episodios de la lucha parlamentaria y de la historia política de país.  Siempre ha sido un convencido en términos generales de la Socialdemocracia.  Al interior del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se mantuvo dentro de su ala moderada.  Argumentaba la necesidad de la “transición pactada” y de dialogar con Salinas . En ello discrepaba de la línea marcada por Cuauhtémoc Cárdenas.  Esa fue una de las razones del apoyo que los líderes de lo que a la postre fue llamado como Nueva Izquierda (NI) le dieron para llegar a ocupar la Presidencia del PRD.  Siempre anheló ser el candidato presidencial del partido del sol azteca . Por eso rivalizaba con Cárdenas.  Nunca lo fue.

 

Pero durante la sucesión presidencial del año 2000 rompió con el PRD y aceptó la postulación que el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) le ofrecieron para competir desde su movimiento llamado La Cuarta República.  La aventura fue un desastre.  Obtuvo menos del dos por ciento de los votos, pero hábil y pragmático como siempre ha sido pronto se acercó políticamente al gobierno de Fox.

 

Durante los doce años de lucha del obradorismo, del año 2000 al 2012, se fue acercando al mismo. Su identidad con una nueva posibilidad para la izquierda mexicana se acrecentó.  En la época que López Obrador rompió con el PRD del 2012 al 2018 Muñoz Ledo trabajó como asesor de Miguel Ángel Mancera.

 

Supo posicionarse como Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados al triunfo de López Obrador.  Decía que quería coronar su carrera al colocarle la banda presidencial y que por su avanzada edad y su deteriorada salud sería su última aspiración. Pero no fue así, al cabo de un año intentó mantener el cargo, era una buena opción para que el PAN no presidiera la Cámara, pero al no lograrlo empezó a sentir que MORENA “se le salía de su corazón”.  

 

Entonces se volvió un francotirador político en contra de la Cuarta Transformación. Discrepó estruendosamente con varias de las directrices gubernamentales, señaladamente en materia migratoria, en seguridad pública, en la política de austeridad llegando al extremo de llamar lambiscones y golpistas a algunos legisladores que apoyaron  al Presidente, algunos de los cuales ahora lo impulsan parea dirigir MORENA.

 

De 2018 al 2020 se ha presentado en MORENA una creciente lucha interna por dirigir los destinos de ese partido.  El proceso ha sido extremadamente desgastante. Una vez que el Tribunal Electoral ordenó, como lo había sugerido López Obrador un año antes, llevar a cabo una encuesta para elegir al Presidente y la Secretaría General, de manera insólita los grupos sedicentes “puros” o de izquierda ante la carencia de un candidato competitivo se agarraron de un clavo ardiendo.  Insólitamente le ofrecieron la postulación para Presidente del partido. La apuesta es obvia. Como Muñoz Ledo no tiene las condiciones físicas plenas para dirigir durante la campaña más grande de la historia, el vacío se llenaría desde la Secretaría General y la Presidencia del Consejo Nacional.  Vaya ingenuidad.  Muñoz Ledo en ese hipotético caso sería como siempre ha sido únicamente leal a su auto exaltado ego.

 

Durante la campaña mediática para posicionarse ante las encuestas del INE. Muñoz Ledo disfrazó su discurso anti obradorista.  Sin mayor rubor alguno negó haber dicho lo que había mencionado públicamente.  Es el huevo de una serpiente que incongruentemente están incubando los que se dicen el ala izquierda  del partido.  Muñoz Ledo ha sido, es y sería un ariete en contra de López Obrador en los momentos en que las derechas arrecian sus ataques. 

 

Es promotor de la ruptura, del sectarismo y del regreso a las peores prácticas de la izquierda mexicana.  Al más puro estilo estalinista amenaza con una purga en contra de Marcelo Ebrard y de otros personajes.  Quiere hacerle a ese equipo lo que Jorge de la Vega por instrucciones de Miguel de la Madrid le hicieron a la Corriente Democrática durante 1987.

 

Sin prueba alguna ha lanzado acusaciones calumniosas a diestra y siniestra.  Falaz ha sido su discurso acerca de las encuestas del INE.  La primera de ellas fue de conocimiento únicamente lo cual no significaba apoyo y la segunda al existir una mínima diferencia mucho menor al margen de error se considera un empate técnico, pero él se ha autoproclamado vencedor argumentando un complot y profiriendo una serie de calumnias.

 

La situación actual requiere tener claridad de lo anteriormente señalado pero lo más importante es que ruta se debe seguir en lo sucesivo para evitar que por sus conflictos internos no esté a la altura de los requerimientos de la elección intermedia del 2021.

 

Se tienen que hacer cargo de su responsabilidad quienes por acción u omisión propiciaron llegar a la situación en que estamos.  Habrá que tomar definiciones para zanjar las diferencias y construir una ruta de trabajo organizativo y electoral. 

 

El INE tendrá que solicitarle al Tribunal Electoral la prórroga de los plazos definidos anteriormente para la renovación de la dirigencia nacional de MORENA y además se tendrán que atender las posibles nuevas impugnaciones que se deriven del anuncio del empate técnico. 

 

Todo lo anterior implica que se siguen retrasando las determinaciones necesarias.  No parece que haya posibilidades de una acuerdo por la actitud rijosa de Muñoz Ledo quien no atiende sugerencias.  Es como hablarle a la pared dijo Bertha Luján. En consecuencia habrá que prepararse para la tercera encuesta entre los dos finalistas. Pero también existe la posibilidad de que se descarrile todo el proceso por las presiones externas de Tirios y Troyanos hacia las nuevas resoluciones que emita el Tribunal. 

 

Será necesario acercarse con las candidatas a la Presidencia de MORENA para tratar de construir un entendimiento con ellas para marcar la diferencia en la nueva encuesta y construir acuerdos de equilibrio interno.  No es adecuado excluir a los demás actores de la representatividad del partido.  Eso generaría las distorsiones propias del sectarismo. 

 

Es preciso acercarse a las mujeres con la visión feminista de la Cuarta Transformación y de la renovación generacional que impulsan los jóvenes. Es necesario seguir impulsando la unidad de las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda y contrastar con la posición amenazante de quienes oscilan entre la miopía política y el delirio.

 

Además del deterioro de las simpatías hacia MORENA tanto a nivel nacional como acusadamente en diversas regiones lo que puede seguir deteriorando la imagen del partido es la incertidumbre.   Por los canales adecuados y respetando la ley todos los actores políticos de MORENA que en la actualidad desempeñan cargos de gobierno deben hacer sentir su influencia para estabilizar las estructuras de dirección i encausarlas adecuadamente.  De lo contrario las condiciones pueden empeorar.  Se trata de asumir la enorme responsabilidad que este asunto conlleva.  Sería suicida dejar que se pudra el proceso y dilapidar el capital político tenido hasta ahora y eso afectaría tarde o temprano también al desempeño gubernamental.

 

Las derechas mantienen su actitud agresiva con muchas falacias, por ejemplo, en el debate acerca de la desaparición de los fideicomisos, buscan reconstituir su base social y desarrollar una plataforma programática creíble a través de la iniciativa FRENNA DOS y tratar de formar regional y nacionalmente el TUMOR (Todos Unidos contra Morena).  Mientras tanto las izquierdas no han pactado aún sus posibles alianzas y más bien se empiezan a atrincherar en precandidaturas en medio de una fiebre futurista que amenaza con desbordarse.

 

A finales de octubre sugirió López Obrador que debieran separarse de sus cargos gubernamentales quienes tuvieran aspiraciones para ocupar  cargos de elección popular, algunos ya lo están haciendo.  Pero no existe una dirección política que regule y  conduzca la transición.  

 

En la historia de la izquierda, en muchos casos, la izquierda ha sido la principal causante de sus derrotas.  Esperemos que en esta ocasión no suceda eso. Que prevalezca la madurez y la actitud responsable alejándose la estridencias, los egos desmesurados, las actitudes revanchistas y la irresponsabilidad.  Todavía es tiempo de corregir y de reencausar la ruta.  Trabajaremos para ello.  Que haya claridad política y definiciones claras de nuestra parte.   Tenemos la razón y debemos organizarnos mñás para tener la fuerza que nos permita construir las victorias del porvenir.

 

Red Producciones.tv

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