Un Trump más ‘envalentonado y desastroso’: lo que se esperaría para México si él fuera reelegido

Un Trump más ‘envalentonado y desastroso’: lo que se esperaría para México si él fuera reelegido

El republicano sabe muy bien que López Obrador llegó a la Presidencia con una ‘cómoda mayoría’ en el Congreso, y por ello lo respeta… pero Trump seguiría desafiando lo ‘políticamente correcto’ desde su postura impredecible.

Este martes se celebra una de las elecciones presidenciales más atípicas y peculiares en Estados Unidos, ya que se desarrolla en medio de un escenario pandémico, y en el que el voto anticipado y de género jugaron un papel relevante.

Hasta el domingo, ya se habían depositado más de 91 millones de sufragios en todo el país.

Las últimas encuestas publicadas mostraron una constante ventaja de Biden sobre Trump, incluso en los estados clave, pero no todo está escrito y habrá que esperar el tramo final de la carrera electoral.

Y aunque América Latina no ha sido un tema central en las actuales campañas, para algunos analistas, la pandemia ofrece a Estados Unidos una oportunidad para demostrar su interés en la región y contrarrestar la influencia china. En este contexto, México recuperó ‘la corona’ como principal socio comercial de EU, de acuerdo con los datos del comercio total registrado entre enero y julio, abriendo así la era del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Así que, a continuación, te contamos cuál es el escenario que se pintaría para México en el hipotético caso de que Donald Trump habitara la Casa Blanca durante otros cuatro años.

A diferencia del actual Gobierno de México, la administración del expresidente Enrique Peña Nieto estuvo lejos de asimilar el inicio de un mandato de Trump en Estados Unidos, ya que no existió una preparación para una posible (y eventual) victoria del republicano, “y se fueron dando palos de ciegos que nos costaron muy caros”, explica, en entrevista con El Financiero, Luis Antonio Huacuja, especialista en asuntos internacionales e integración regional. Sin embargo, Trump podría seguir desafiando lo “políticamente correcto” desde su postura impredecible:

Un alto funcionario del Gobierno estadounidense, que pidió no ser identificado, dijo a AP que las relaciones con México “nunca habían sido más fuertes” y que la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington puso de relieve los “históricos vínculos económicos y de seguridad” entre ambos países.

Trump está consciente y sabe muy bien que López Obrador llegó a la Presidencia con una ‘cómoda mayoría’ en las dos cámaras del Congreso, y por ello lo respeta y preserva una sana distancia, al contrario de lo que hizo con Peña Nieto, explica Huacuja Acevedo. “Como es un estratega que se mueve así en el mundo empresarial y cuando ve una presa débil, pues va por ella”.

Existe, podría decirse, una relación ‘aceptable’ (que va paso a pasito) entre Trump y López Obrador, sin embargo, “Donald Trump es Donald Trump, y en cualquier momento puede lanzar otra amenaza o un tuit que incomode o que afecte los mercados o, puede lanzar una de estas ideas de extorsión hacia México (…) Ese es el riesgo de un Donald Trump, que no deja de ser un hombre impredecible con quien en cualquier momento puede salir un exabrupto”, dice Huacuja.

Así es como el vaivén seguiría, este en el que un día Trump elogia algún acercamiento con el Gobierno mexicano, y al otro, se lanza de nuevo contra los migrantes.

“Puede sentirse más cómodo arremetiendo otra vez contra México, con estas cosas que son más mediáticas (como el muro), pero que afectan mucho a nuestra comunidad de migrantes en EU”.

“Después de que ya superó el impeachment, proceso que podría haberlo tirado de la Presidencia; e incluso el COVID-19, y si llega a superar el tema de la reelección, entonces será un Trump que va tener más ánimos para seguir haciendo lo que sabe hacer, que es un disruptor en la escena internacional”, indica el también candidato a Doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona.

El presidente de EU se sentiría más ‘empoderado’ si ganara, y es posible -dice el investigador con estudios en la Universidad de California, en San Diego- que se atreva a hacer cosas todavía más ‘desastrosas’ de las que ya ha hecho.

El especialista dijo a El Financiero que con una continuación de Trump en la Casa Blanca realmente se reduce la agenda con México y “difícilmente” se podría avizorar algún diálogo que vaya más allá de la frontera y la migración.

“Un tema especial sería la agenda medio ambiental, pero ni le interesa mucho al Gobierno de Trump y tampoco le interesa mucho al Gobierno mexicano (…) aunque es uno de los más importantes, incluso en el tema del muro en efectos medioambientales, para seguir construyéndolo tienen que poner unos cimientos y hay explosivos que afectan a la fauna y a la flora de este lugar”.

Entonces, una política que opte por los combustibles fósiles es lo que seguiría permeando entre ambas naciones.

Además, es muy probable que, de ser reelegido, Trump insista en su idea de “construir el muro” en la frontera.

¿Se relajará la postura en torno a la inversión y el T-MEC o se seguirá impugnando para cumplir las medidas de Washington?

Es muy posible que los aranceles o acusaciones a manera de presión comercial (y migratoria) continúen bajo otro mandato del también empresario.

Trump no es “tonto”, puede usar cualquier cosa que tiene a la mano para sus propósitos y recurrir así a distintos temas, tales como el laboral: “‘el presidente mexicano es mi amigo, pero…’, ‘los mexicanos son buenos, pero…’, siempre con un pero, y sabe que tiene la puerta abierta para sus propósitos con un discurso antimexicano”.

En el tema laboral coincide la vicegobernadora del Banco de México (Banxico), Irene Espinosa, quien dijo a Bloomberg Businessweek que el actual mandatario estadounidense probablemente presionará a México para que mejore sus bajos estándares laborales.

Por otro lado, una victoria de Trump difícilmente cambiaría la dirección de su política hacia la industria manufacturera en ambos países.

El comportamiento ‘fuera de tono’ de Trump también va contra el multilateralismo, tal como se ha visto en torno a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por ende, Trump no es sinónimo de un aliado para el país respecto al lugar que México ocupa en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

“También puede complicar la tarea de México, más allá del bilateral, en el ámbito multilateral”, comenta Huacuja.

Si la economía de Estados Unidos va ‘viento en popa’, esto repercute con buenos presagios (al menos, en el plano externo) para la economía de México.

Desafortunadamente, en medio de la crisis generada por la pandemia, Huacuja no ve la posibilidad de una ‘idea que se haga realidad’ por parte del republicano para elaborar un plan más adhoc que apele por una palpable recuperación económica, comenzando por el control de los contagios… mucho menos si las cámaras quedaran de ‘su lado’, esto, en términos de la elaboración de nuevos y significativos paquetes de estímulos.

Trump ha minimizado el impacto del COVID-19 desde la primera ola de contagios en Estados Unidos, e incluso, durante su campaña realizó diversos eventos masivos, en los que se dejó de lado la sana distancia y el uso cubrebocas no fue prioritario.

Ante el primer brote, el desempleo se disparó y la bolsa, aunque se ha recuperado un poco, sigue mostrando tendencias erráticas. Trump ha vaticinado que la economía ‘despegará como un cohete’ a finales de este año y en todo 2021, y promete que pronto vendrá una vacuna que permitirá a todos regresar a la normalidad, pero la realidad es que muchos estados han sufrido un repunte de los casos, e incluso, él mismo ha desautorizado a los expertos de su propio Gobierno que han pedido más medidas sanitarias para frenar el contagio.

Tras las detenciones del exsecretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna, y la más reciente del titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, durante la gestión de Peña Nieto, hablar de la lucha contra el narcotráfico entre ambos países, es hablar de “un foco rojo… El tema quizá va para largo y pudiera volverse más complejo”, señala el especialista.

Si Trump extendiera su mandato, el Gobierno de México tendría que, a su vez, extender esta estrategia de contención, apunta el experto.

“Esto que le llaman la quiescencia, no precisamente sumisión, pero sí estar consciente de la desventaja que tenemos frente a Estados Unidos, y tener que tolerar ciertas cosas o aceptar de manera muy incómoda ciertas imposiciones”, tales como es el caso del manejo de la frontera sur del país.

Resumiendo, “serían otros cuatro años de incomodidad, de contener la respiración frente a un vecino incómodo; lo idóneo sería que no tuvieran que volverse a ver las caras Donald Trump y Andrés Manuel”, sostiene el investigador.

Con información de AP y Bloomberg*

Red Producciones.tv

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