Greenpeace amplía en México una demanda de amparo contra el Tren Maya por incumplir el Acuerdo de Escazú

La organización sostiene que las regulaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales incumplen con los criterios de impacto ambiental.

Un juez mexicano admitió la ampliación de una demanda de amparo que interpuso la organización ambiental Greenpeace con respecto a las obras del conocido proyecto turístico Tren Maya.

En el recurso, la organización ambientalista pidió al juez que se declaren inconstitucionales las normativas ambientales que rigen en México, al tiempo que cuestionó las obras del Tren Maya por no proteger el medio ambiente en su amplia zona de impacto.

En particular, Greenpeace señaló que las regulaciones con las que opera la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como el marco normativo con el que autoriza obras como el Tren Maya, «distan mucho de cumplir» con los estándares del Acuerdo de Escazú, como se conoce el tratado para proteger el acceso a la información, la participación pública y la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe.

Cuestionamientos

«Nuestra demanda cuestiona la legislación que regula el procedimiento de impacto ambiental», explicó una vocera de Greenpeace.

Por su parte, el asesor legal de la organización, Luis Miguel Cano, detalló sobre el objetivo que se persigue con el recurso interpuesto: «Este amparo, además de declarar la inconstitucionalidad de las obras del Tramo 5 del Tren Maya, busca que se reformen leyes y que se sienten precedentes para los proyectos del futuro».

En detalle, el amparo procura que un juez determine lo siguiente:

  • Que declare la inconstitucionalidad de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y su reglamento.
  • Que se ordene al Congreso legislar para adecuar dicha ley y el Reglamento en Materia de Evaluación del Impacto Ambiental a los estándares establecidos en los artículos 6 y 7 del Acuerdo de Escazú.
  • Que ordene «medidas de restauración o remediación de los ecosistemas» comprometidos por la autorización en materia de impacto ambiental del tramo 5 del Tren Maya.

«Puede pensarse que el Tren Maya impactará sólo a la gente que vive en la península de Yucatán, pero no es así: se impacta a toda una región. La crisis climática no conoce de fronteras», concluyó Cano.