Incendios forestales en México, ¿ocurren más que en el pasado?

Incendios forestales en México, ¿ocurren más que en el pasado?

En primavera, una serie de factores propician una mayor cantidad de incendios forestales como un clima seco (sin lluvias) y caluroso (temperaturas altas), así como vientos secos y fríos.

 

Este año, se han registrado desde el 1 de enero al 28 de abril, 3.390 incendios forestales, una cifra menor en comparación con los casi 5.000 que se tienen por las mismas fechas en el año 2021, de acuerdo con la Comisión Nacional Forestal .

 

En México se ha logrado atender a tiempo y reducir la gravedad de estos siniestros gracias a un sistema de alerta temprana que solo un puñado de países como Estados Unidos, Brasil y Canadá han implementado.

Incendios forestales: el factor humano

Las noticias aún así no son para celebrar, la Conafor señala que el 99% de incendios forestales ocurren debido a actividades relacionadas directa o indirectamente con el ser humano , por ejemplo, cuando tiramos una colilla de cigarro encendido al campo.

 

Continuando con la numeralia, cuatro de 10 incendios son provocados intencionalmente para cambiar el uso de suelo de forestal a agrícola , lo cual es una actividad ilegal.

 

Con todo y ello, este año la temporada de incendios forestales se encuentra en cifras normales. La peor época en la historia reciente de México fue en el año 1998 (con casi 14,000 incendios forestales) y en el año 2011 (con casi 10,000 incendios que devastaron casi un millón de hectáreas forestales).

 

Marco Aurelio González Tagle , investigador de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), explica que, a partir de esos dos años desastrosos, se implementó el sistema de alerta temprana que con satélites detecta los puntos de calor en las áreas forestales.

 

“Somos de los pocos países que a la par con Estados Unidos, Brasil y Canadá tenemos este sistema. En México hay seis centros regionales de monitoreo que supervisan las imágenes satelitales en tiempo real”.

 

A la par, existen protocolos y técnicas para controlarlos pero cuando el siniestro persiste, se debe a que en muchas zonas de México el acceso es complicado, son áreas remotas que carecen de accesos para que entre la maquinaria y los combatientes de incendios.

 

El especialista en ciencias forestales considera que –en todo caso– nunca es suficiente, incluso mexicanos han ayudado a combatir los incendios de otros países, como Canadá y Estados Unidos.

 

“ Ninguno de esos países tiene toda la capacidad técnica ni humana para combatir los incendios forestales porque sus comportamientos son impredecibles y tiene una extensión forestal inmensa”.

El lado B: Los incendios forestales son benéficos

Ésta no es una provocación para los pirómanos, pero los incendios forestales controlados juegan un papel importante en la ecología del bosque.

 

“Los bosques de pino-encino y los de coníferas requieren la presencia de incendios de baja intensidad porque van liberando la vegetación , promueven que haya más minerales en el suelo y algunas especies requieren el calor del incendio para que se abran los conos, se esparzan las semillas y se regeneran”.

 

Este tipo de ecosistemas se encuentran en la Ciudad de México, en el Estado de México, en Michoacán o Jalisco y están adaptados a la presencia del fuego.

 

Se necesitan incendios moderados cada siete o 10 años para que se cree una capa rica en el suelo que propicie la germinación de las especies, así como la limpieza del mismo bosque, de acuerdo con el experto.

 

Un estudio realizado por un estudiante canadiense de González Tagle señala que, en áreas forestales donde se produjo un incendio moderado, retoñan nuevas flores, herbáceas y gramíneas que atraen una mayor cantidad y variedad de especies de mariposas .

 

Es decir, las áreas incendiadas atraen una mayor diversidad y una mayor abundancia de mariposas que las áreas que no se han quemado.

 

Aportaciones de las ciencias forestales

En la UANL se hacen mapas cartográficos en las áreas forestales con inventarios de combustibles forestales (materia orgánica como pasto seco y hojarasca), pues se ha comprobado que donde hay mayor proporción de combustibles los incendios forestales suelen ser más severos.

 

Con esta información, los investigadores proponen quemas prescritas o controladas para prevenir incendios de mayor magnitud que arrasen con toda la vegetación, fauna e incluso el suelo.

 

Marco Aurelio González Tagle también ha estudiado el historial de incendios en Nuevo León, en el cerro de El Potosí ha estudiado la incidencia de siniestros desde el año 1868.

“En esta área ha cambiado el régimen de incendios a medida que nos acercamos a la actualidad. Podrá parecer contradictorio, porque sí, cada vez hay más incendios, pero en áreas nuevas, no en sitios con antecedentes de incendios . La razón puede ser la acumulación de combustible forestal”.

 

Y, una vez que ocurre un incendio forestal muy severo, los ingenieros forestales proponen acciones para reforestar el área afectada y contienen el suelo para que no se vaya por lluvia o por el viento.

 

“Con el mismo material con el que se incendió el área se pueden crear barreras naturales , así, si hay lluvia el suelo se queda detenido en esas ‘costillas’, como las conocemos técnicamente”.

 

Los sitios de contención son los primeros donde se regenera la vegetación. Los nuevos pastos, gramíneas y arbustos darán sombra a los pinos recién nacidos. Otras acciones post incendio pueden ser sembrar pastos nativos de la región para que retengan el suelo.